La lectura del café o Cafeomancia es el arte de adivinar y analizar el futuro a partir de los residuos del café. Su origen se pierde en la historia de la humanidad: turcos, libaneses, gitanos, armenios, árabes y europeos se disputan su procedencia y lo practican de generación en generación.
Se basa en la energía que una persona traspasa a la taza donde lo bebe al sostenerla y tomarlo lentamente. Puede conocerse el pasado, presente y futuro de la persona mediante las figuras que forman los restos del polvo de café en su interior. Cada figura tiene un significado distinto, que a su vez varía dependiendo del lugar donde aparezca en la taza.
Hay distintas formas de leer el café. La mayoría usa café turco, pero también puede hacerse con café molido de otro tipo, siempre y cuando no sea café instantáneo.
Las imágenes en el fondo representan el pasado, en las paredes el presente y en el borde el futuro. Cada imagen tiene su significado, pero a veces varía de acuerdo al lugar donde se encuentre.
Las figuras pueden ser infinitas, tantas como la imaginación aporte. Son frecuentes: animales, letras, números y objetos de la vida diaria. También aparecen a menudo imágenes de mujer, hombre, niño o partes del cuerpo humano.
Dato importante: No debe reinterpretarse ninguna figura. La que vea en el primer momento es la que vale. Tratar de descubrir otras figuras distintas en una segunda o tercera observación puede afectar la interpretación.